8 de marzo, Día Internacional de la Mujer Trabajadora

Felices vosotras las trabajadoras, porque valéis más que todo el oro del mundo.

Felices las excluidas, las menospreciadas que defienden su dignidad, porque de ellas es la tierra liberada.

Felices las que compartís solidariamente el trabajo, porque hacéis posible la nueva sociedad.

Felices las que no gastan el tiempo gimiendo, sino actuando, porque hacen nacer la esperanza en los rendidos.

Felices las que no temen la represión, porque van a realizarse sus sueños perseguidos.

Felices las que se comprometen en una asociación, en un colectivo de barrio, en una organización obrera, en sindicatos, porque van construyendo poco a poco la sociedad que anhelamos.

Felices las que luchan sin cansarse, porque serán llamadas hijas de Dios.

Felices las que vuelven a comenzar después de los fracasos, porque de ellas son las promesas y el Reino de Dios.

Orar en el Mundo Obrero

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