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Por JUAN GARCÍA CASELLES / UNA: El nuevo rey se ha reunido con las víctimas del terrorismo, y viendo y oyendo las manifestaciones de unos y otros, la cosa resultó la mar de emotiva y el rey y la reina les mostraron su afecto y consideración. O sea, muy mono. 

Siempre he estado en contra de que las víctimas del delito puedan intervenir de una manera u otra en la persecución y castigo del delincuente, porque precisamente fue el apartamiento de las víctimas en la decisión penal (aunque pueda intervenir como acusación en el proceso, ¡como no!) lo que al eliminar la venganza como motor del castigo permitió la aparición del derecho penal moderno. Pero ahora las aguas no corren políticamente por ahí y habrá que esperar a que, pasado algún tiempo, la racionalidad se imponga sobre los sentimientos, por muy respetables que sean, que lo son.

Pero no es de esto de lo que quería hablar.

Lo que me asombró fue la insistencia de los locutores de La 1 en lo de que estaban representadas todas las víctimas de todas las épocas. Y es que por mucho que me fijé no vi a ningún representante de las víctimas del terrorismo franquista. Claro que, a lo mejor, todo aquello de los paseos, de la escuadra del amanecer, de las depuraciones, de los campos de concentración, de los tribunales militares, los cortes de pelo y las tomas de ricino, etc., son solo vanas imaginaciones de mi lejana y perdida infancia.

En todo caso, parece que este rey no debe ser el rey de los republicanos masacrados.

Y DOS: En mis reflexiones sobre la reforma fiscal se me escapó un cosa, y es que, por mucho que bajen los impuestos, la gente no empezará a notarlo hasta que en 2016 le liquiden la renta de 2015, por lo que, por mucho bombo que le den al asunto (que le están dando) su magnanimidad no iba a tener efectos electorales.

Después caí en la cuenta de que sí podrían tenerlo sencillamente con la reducción de las retenciones, así como en los ingresos a cuenta, que para los autónomos empezará ya en junio. La gente verá que le darán más dinero en la nómina, pero luego, cuando llegue la liquidación final, le harán pagar de golpe lo que no ha pagado a plazos porque el impuesto (el IRPF) seguirá siendo el mismo. Pero para entonces ya habrán votado. Y como nos tienen por tontos suponen que no nos daremos cuenta a tiempo. Y ayer nuestro glorioso Sr. Montoro ha corroborado, punto por punto, todas mis sospechas.

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