Reflexión de la Delegación Diocesana de Pastoral Obrera en el Día Internacional de la Salud y Seguridad en el trabajo

Por PASTORAL OBRERA / En este día donde recordamos a tantos obreros que han perdido su salud o su vida en el terreno laboral, reivindicamos una vez más que el trabajo debe ser fuente de realización humana y vida, nunca de explotación, pérdida de salud o muerte. En el año 2014 ha habido en la Región de Murcia 12.652 accidentes en jornada con baja, de ellos 15 han sido mortales; In Itinere ha habido 1.747 de ellos 5 han sido mortales suponiendo un totalde14.399 de estos, 20 personas han perdido la vida, además ha habido (que se conozcan) 22.575 accidentes en jornada sin baja, y 512 enfermedades profesionales,de ellas 329 con baja.

Detrás de estas cifras hay personas con nombres y apellidos sufriendo las consecuencias de un trabajo en malas condiciones que genera enfermedades, lesiones y muertes. Desde aquí, queremos pedir por estos trabajadores y sus familias, para que encuentren consuelo, esperanza y justicia.

Lo más importante en el mundo del trabajo no es el capital que genera, sino la persona que lo realiza, por eso tenemos que estar vigilantes para que se tomen todas las medidas de seguridad, cumpliendo la Ley de Prevención de Riesgos Laborales, así como denunciar a los responsables de que no se den dichas medidas.

La dignidad humana en el terreno laboral, como en cualquier sitio o situación tenemos que estar dispuestos a defenderla, porque es lo que nos hace sentirnos personas e hijos de Dios.

El trabajo es el medio por el que recogemos aquello que es tan necesario en nuestras vidas y nos permite tener las cosas básicas para poder vivir decentemente con nuestros hijos. Es una vergüenza para nuestros gobernantes y la sociedad en general el alto índice de paro existente, sobre todo, teniendo en cuenta que muchos no cobran ninguna ayuda  ¿De qué viven estas personas, como se alimentan, o se compran la ropa, materiales de estudio a sus hijos, como pagan sus viviendas y demás cosas necesarias? Las organizaciones obreras, seamos sindicales, políticas o religiosas que tenemos como objetivo la defensa de los más desfavorecidos en el terreno laboral, tenemos que ayudar a estas personas a reivindicar su derecho a un trabajo digno y en condiciones al que todos tenemos derecho.

A pesar de los preocupantes datos del PARO, las lamentables condiciones de trabajo en muchos sectores y actividades y como consecuencia de la falta de medidas de protección y de seguridad en los puestos de trabajo, se siguen produciendo Accidentes de Trabajo muy graves, con  pérdida de vidas y de lesiones de Invalides.

Esta realidad que afecta a personas y a familias concretas de nuestro entorno más cercano, lo lamentable es que poco a poco, se va olvidando su drama de sufrimiento y de  dolor, quedando abandonadas a su suerte.

Para nosotros y para toda la Iglesia, la dignidad de la persona, la salud y la vida de cualquier trabajadora o trabajador, ha de ser la prioridad de cualquier empresa o actividad productiva, por encima de la productividad y del beneficio empresarial.

El valor del trabajo no reside, únicamente, en su rentabilidad económica, ni siquiera en el producto o servicio que genera, sino que el verdadero valor del trabajo ha de estar en la protección de la persona que lo realiza. Dios quiere que el trabajo sea fuente de vida, tanto para las personas individuales como para la Sociedad en general.

Desde la Pastoral Obrera, junto a todos los cristianos, hagamos del trabajo, principio de vida y actuemos ante las situaciones de injusticias y el sufrimiento que padece el mundo obrero. “He visto la opresión de mi pueblo en Egipto, sus quejas contra los opresores, me he fijado en sus sufrimientos y he bajado a liberarlos de los egipcios” (Exodo:3,7).

La persona capacitada y en edad de trabajar, debe de vivir de su trabajo; de un trabajo seguro  y digno, que le ayude a realizarse como persona, colaborando en el desarrollo de la sociedad y en el bien común y si es creyente, a que su trabajo le ayude a descubrir y a vivir los valores del Evangelio. Dios nos llama a que nos realicemos humana y espiritualmente con el esfuerzo del trabajo, no a vivir de la limosna y de la exclusión social, producto de la explotación y de la injusticia.

EL TRABAJO HA DE SER FUENTE DE VIDA, NUNCA DE ENFERMEDADES Y MUERTES.

Misa por las víctimas de accidentes de trabajo: Día 28 de Abril en la parroquia Nuestra Señora de Loreto (Algezares) a las 20,00 horas.

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