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Por HOAC DE MURCIA / Celebrar el Primero de Mayo es festejar el trabajo en su sentido creador y clave para el desarrollo humano, integral y solidario. Y a la fiesta se une denunciar la falta del trabajo decente para mujeres y hombres en nuestra Región de Murcia, en nuestro país y en el resto del mundo. Como Iglesia encarnada en el mundo obrero y del trabajo, las mujeres y los hombres de la HOAC de Murcia queremos ser buena noticia, nos hacemos presentes y nos posicionamos en contra de aquellas situaciones que atentan contra la dignidad de las personas.

Nuestro sistema económico configura una sociedad donde el trabajo no es un bien para la vida sino un instrumento al servicio del capital por encima de la persona. La deshumanización del trabajo la coloca en una peligrosa situación de vulnerabilidad y exclusión social. Este sistema se apoya en un mercado laboral con elevados índices de desempleo (108.598 personas en la Región de Murcia, el pasado marzo, según el Observatorio del SEF, y 3,7 millones en toda España) de la temporalidad, la pobreza de muchos trabajadores, la precariedad de las redes de protección social (sobre todo en las coberturas por desempleo y la cuantía de las pensiones), los bajos salarios, el incremento de la inseguridad laboral, la reducida representación y participación sindical, y las dificultades para conciliar vida laboral y familiar.

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Detrás de este injusto marco laboral y social se esconden dramáticas historias personales de frustración, inseguridad y explotación, de las que somos testigos directos porque compartimos la vida con las personas que las sufren y las padecemos, también con frecuencia, en nuestras propias vidas. Esos más de 108.000 murcianos y murcianas en paro tienen nombres y apellidos, a las que hay que sumar otros miles que viven en precario, con miedo e intentado sobreponerse, muchas veces a costa de los seres más débiles: los niños y las personas ancianas.

Con motivo de la celebración de este Primero de Mayo, defendemos y reivindicamos:

  • Situar a la persona en el centro de la vida política, relaciones laborales y el trabajo.
  • Proteger el derecho al trabajo decente para un desarrollo integral de la persona, donde el trabajo sea generador de dignidad para la vida.
  • Lograr la igualdad de oportunidades y trato para todos los hombres y mujeres.
  • Garantizar que el trabajo permita desarrollar nuestra vocación y sirva para aportar nuestros dones a la construcción de la sociedad desde el bien común.
  • Reconocer social y jurídicamente el trabajo reproductivo, para poner en valor aquellos trabajos de cuidados que posibilitan y sostienen la vida.
  • Afirmar la seguridad y la salud en nuestro ámbito de trabajo, bajo unas condiciones laborales que no atenten contra la integridad física y psíquica de la persona, y que garanticen la protección social.
  • Alcanzar libertad en la empresa para expresar opiniones, ejercer el derecho a organizarnos colectivamente y participar de las decisiones de nuestras vidas.
  • Promover la conciliación real laboral y familiar, mediante la creación de ritmos y mecanismos que posibiliten el desarrollo integral de la persona en la esfera laboral, familiar, cultural y espiritual.
  • Lograr que el acceso a los derechos para una vida digna, como sanidad, vivienda, educación y pensiones, entre otros, no estén condicionados a tener o no un trabajo.

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Somos denuncia profética mientras somos alternativa; y nos acercamos y somos fieles al Evangelio si somos testigos de aquello que reivindicamos. Tenemos conciencia de la misión y el compromiso de ser levadura en la masa, y de la urgencia de crear nuevos mecanismos y relaciones humanas que posibiliten una vida y un trabajo digno para todos.Como Iglesia en medio del mundo, nuestro movimiento, junto a otros y colectivos, participamos en esta realidad social y sufrimos sus efectos deshumanizadores, lo que nos pone en alerta para cuestionar nuestros estilos de vida y revisar su coherencia a la luz del estilo de vida de Jesús de Nazaret.

Como gesto profético, en este 1º de Mayo, además de invitar a las comunidades cristianas a celebrar la Eucaristía en acción de gracias por el don del trabajo humano y como signo de solidaridad con quienes sufren la deshumanización del trabajo, invitamos, igualmente, a participar en aquellas actividades que convoquen los sindicatos para exigir un trabajo decente acorde con la dignidad de toda persona y de todas las personas.

HOAC Diócesis de Cartagena (Región de Murcia)

 

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