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Por JUAN GARCÍA CASELLES / De la campaña electoral, claro. La primera de Pablo Iglesias, que dice que si no se vota a Podemos se llegará a un Gobierno de Rivera presidido por Sánchez. ¿Quiere decir que la otra opción es un Gobierno de Iglesias presidido por Sánchez? ¿Que Sánchez es una marioneta del primero que se ofrezca a manejarla? ¿O que, si acaso es él el que puede presionar y manejar a Sánchez acabarà de una vez por todas con el capitalismo?

La segunda, del Rivera, que dice que “Estamos aquí para darle batalla al cáncer de España, el nacionalismo”. Pero ¿acaso él no es nacionalista? ¿No se da cuenta de
que entre los múltiples y variados nacionalismos que actualmente andan por España (que no son solo el catalán y el vasco, porque hay que añadir el andaluz, el gallego, el
canario, el valenciano, al asturiano, el cántabro, el aragonés, el riojano, el castellano manchego, el murciano, el extremeño, el balear, y el castellano-leonés, que me
acuerde), el peor de todos y el que más sangre ha derramado es el españolismo? Viejo es el dicho de Jesús, pero sigue siendo válido, aquel de “ver la paja en el ojo ajeno…”

Y la tercera es (¿como no?) del Sr. Casado, que afirma, tan campante, que el Sánchez es el Presidente más radical que ha existido en España. Debe ignorar el rey de los estudios relámpagos, que el radicalismo lo hay de derechas y de izquierdas, y que en España, políticos radicales de izquierdas, el que más cerca ha andado del
poder fué Lerroux, que nunca fué presidente, pero de derechas ha habido unos cuantos, como Aznar, por poner un ejemplo, así, como si nada. Y eso sin contar a
Franco, que era demócrata orgánico, pero que no quiso llamarse nunca presidente, seguramente porque le daba vergüenza, que es lo que le falta a este Casado de
nuestro pecados. Después nos ha sorprendido con eso de crear un Ministerio de la familia. ¿No será de la” familiglia”?

Recuerdo que siendo yo pequeño (seguramente un repelente niño Vicente) me dijo una vieja de mi pueblo: “Suerte tengas, hijo, que el saber de nada vale”. Pues eso,
eso es lo que le está pasando a Sánchez, que por su suerte sus enemigos le están haciendo la campaña.

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