Por JUAN GARCÍA CASELLES / Dice muy seriamente Pedro que la gente votó que él y solo él deberá formar gobierno. Dice Pablo, también muy seriamente, que la gente votó que haya un gobierno de coalición. Evidentemente, se equivocan (no diré que mientan) los dos, porque la gente les votó para que, como prometieron, resolvieran y solucionaran los graves problemas que afectan a los más débiles de nuestros conciudadanos y no para ninguna otra cosa, ni siquiera para que formaran esta o aquella forma de gobierno.

Mientras ellos discuten, la gente sigue sufriendo, pero así, a primera vista, la cosa parece que les trae sin cuidado.

Lo gordo no es eso, sino que, si no se ponen de acuerdo, la gente que sufre no se lo va a perdonar, y en el mejor de los casos se abstendrá en las próximas elecciones, que ya vimos cómo funcionan las decepciones en el terreno electoral cuando el desastre de la “cagadita” de Zapatero.

Y, si se ponen de acuerdo, lo tienen crudo, porque, como dijo Mandela, tendrán el gobierno, pero no el poder y deberán luchar contra las derechas, contra los separatistas y contra el poder del capital, que no es moco de pavo.

Especialmente duro lo tiene Sánchez, porque, si por una de aquellas sale elegido con sus solos votos y la abstención de alguna derecha, tan lastimeramente reclamada por el PSOE, ya me contaréis con qué votos va a sacar adelante el presupuesto, pongo por caso.

De corazón, ojalá me equivoque y puedan llevar adelante la mayoría de sus promesas.

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