Ya mataron al Pernales./ Ladrón de Andalucía./ El que a los ricos robaba./ Y a los pobres socorría…

Por JUAN GARCÍA CASELLES / Ya tenemos a un nuevo Pernales (solo que al revés) al frente del Gobierno de España. Empieza primero por decir, ya descaradamente, como corresponde a un poder que se considera a sí mismo por encima del bien y del mal, que no se trata de recortes, ni de ajustes, ni de modificaciones, ni de llevar a cabo el programa electoral para el que, según ellos fueron elegidos, ni de aclara malentendidos ni ninguna de las muchas excusas que han utilizado estos primeros meses del año. No, se trata sencillamente de que no hay dinero bastante para mantener los servicios sociales (que juraron no tocar) porque los de Zapatero gastaron el dinero patrio sin ton ni son y ahora estamos en la ruina.

Cuando estas cosas pasan caben dos soluciones: O gastamos menos (los famosos recortes) o recaudamos más (la subida de impuestos). Como de lo primero ya tenemos taza y media, nos recetan lo segundo, que es lo que cualquier persona con sentido común aconsejaría, y así lo han hecho incluso gentes sin ningún sentido común.

Porque ocurre que en España los ingresos fiscales apenas si llega al 32% del PIB, mientras que en países tan escasamente rojos como Alemania los impuestos llegan al 39% y en Suecia al 52%. Así que estaba claro que había que subir los impuestos.

Y esto es lo que ha hecho nuestro presidente. Además el hombre ha dicho que se hace con justicia, porque los que más ganan pagarán más, lo que ha enternecido nuestro corazón.

Pero cuando pensábamos que se le iban a subir los impuestos a Botín, o a Florentino , o al rey, o a las hermanas Koplowizt, a los dueños de los bancos o de las multinacionales o a los clubes de fútbol, hete aquí que resulta que la cosa consiste en que las medicinas las paguen los pobretes, pero los más pobretes pagarán algo menos que los menos pobretes, que no es que sean ricos es que son un poco menos pobres.

De donde vino a resultar que, en vez de robar a los ricos para dárselo a los pobres, el anti-Robin Hood español, o sea, el anti-Pernales, le cobra a los pobres para perdonárselo a los ricos.

Claro que él, el Gran Jefe, está perdonado porque goza de la bendición de los jerarcas de la Iglesia española, que callan como… bueno, como eso.

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