Para los mercados la buena imagen de España es ofrecer una país sin derechos sociales, corrupto, con fraude fiscal, con amnistía fiscal

Por JOAQUÍN SÁNCHEZ SÁNCHEZ / Desde que comenzó esta estafa financiera, no crisis económica, se nos exige desde instancias del Gobierno que España tiene que tener una buena imagen de cara al exterior, para que los inversores (invasores) y especuladores sigan haciendo negocio con nuestra deuda soberana, que en un principio era una deuda privada de los banqueros con la complicidad de políticos y reguladores. Para que los adinerados confíen en nosotros, los españoles tenemos que ser buenos, es decir, aceptar, soportar y sufrir todo los recortes tanto económicos como en derechos sin rechistar y mucho menos protestar.

Estos inversores, especuladores y traficantes de dinero se mueven en lo que se llama mercados, Banco Central Europeo, Fondo Monetario Internacional, gobiernos, multinacionales, fondo de inversión, bolsas… Quieren que le ofrezcan países enteros, que se sacrifiquen en los altares de su codicia, para que puedan seguir comprando deuda soberana a unos intereses que hacen que los países conviertan su deuda externa en deuda eterna, como pasó con los países del Tercer Mundo. Pero, cuando decimos que van a sacrificar países, no nos referimos a las clases dirigentes, sino a la ciudadanía, a toda esa gente que les dicen que son los causantes de la crisis y que si quieren tener un futuro, tienen que sacrificarse. Claro está, los que dicen “tenemos que sacrificarnos” son los que tienen grandes sueldos, enormes privilegios  y un puesto en la empresa privada, formando parte de los consejos de administración, aunque no tengan ni idea de ese sector económico. Me ha sorprendido siempre, que muchos políticos entiendan de telefonía, incluso Urdangarín, porque están en Telefónica o en las eléctricas. Dicen que hacen un curso intensivo, que consiste en pagar una cena a los presidentes de alguna compañía importante. Esto sí que es sacrificio, esfuerzo y productividad.

Para tener contento a los adinerados, la imagen que tienen que dar los ciudadanos, en este caso los españoles, es que aceptamos el sometimiento a las decisiones que vienen muchas veces del gobierno alemán, a instancia del Bundesbank, decisiones que vienen canalizadas desde los organismos europeos. ¿Qué imagen quieren que demos? ¿Cuál es para ellos la buena imagen? Una ciudadanía sumisa, obediente, sometida y que está dispuesta  no sólo a sacrificarse, sino autoinmolarse en el altar de neoliberalismo, para seguir concentrando más dinero, en personas que son insaciables en su lucro y en su beneficio. El gobierno alemán es la expresión del imperialismo económico que significa el capitalismo. Por eso, haciendo un poco de chiste, los alemanes nos dicen “Espagnolo nein protestar”, traduciendo “español no protestar”. Han diseñado Europa y la han dividido en dos, en la Europa del Norte y en la Europa del Sur. Ésta se debe basar en trabajos de la hostelería, que tengamos sueldos bajísimos, en condiciones laborales pésimas, y que siempre demos las gracias cuando nos den propinas. ¿Quién le va a llevar las maletas a los turistas? No es de extrañar que en Murcia se ponga también el acento en la buena imagen y aquel camarero que no sea simpático, se multe al propietario del local. También en este sentido, Zapatero logró una reforma de las pensiones, que hubiera exigido una huelga general, con el apoyo de Toxo y Méndez. Zapatero regaló esa imagen a Ángela Merkel, insisto la prima de riesgo. Lo dicho, “Espagnolo nein protestar”. Que hay que bajar las pensiones y jubilarse más tarde, se hace.

Para ellos, la buena imagen es que nos montemos en los vagones de esos trenes que nos llevan a la pobreza, la marginación y la exclusión social sin luchar. Tengo muy presente cuando digo esto, las imágenes de los judíos subiéndose a estos trenes, para conducirlos a los campos de concentración. Nuestros campos de concentración son sociales, se sustituyen los muros de piedras y alambradas, por barreras y alambradas de falta de alimentos, de vivienda, de medicinas, de sanidad, de educación, de cultura… Quien tenga dinero, que lo pague, quien no tenga dinero, que se joda, en plural “que se jodan” (Andrea Fabra).

Para ellos, la buena imagen es ofrecer una país sin derechos sociales, corrupto, con fraude fiscal, con amnistía fiscal, esto sí que es un efecto llamada para los narcotraficantes, para los traficantes de personas y los corruptos, en definitiva, un país donde el que más tiene menos pague y el que no tiene paga más y sino puede más, paga en condiciones de vida, viendo cómo sus hijos tienen que recoger el sobrante de un bocadillo que otros tiran en los recreos, porque no cenan ni desayunan.

La buena imagen es una cuestión de estética, pero hay que darle la vuelta desde la ética, la imagen buena, que no es otra que es la imagen que surge del compromiso por construir un horizonte nuevo, sin excluir a nadie ni dejar a nadie en la cuneta. Así que “Espagnolo ja protestar”, es decir, ciudadanos de nuestro país sí protestar y no queremos propinas, sino solidaridad, justicia y dignidad.

 

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