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Por JUAN GARCÍA CASELLES / Dijo Rajoy, don Mariano: “No voy a dimitir porque no soy culpable”. Pero no dijo de qué no era culpable. Desde luego, no es culpable de la muerte de Manolete ni de la extinción de los dinosaurios. Sin embargo, sin entrar en otras pruebas y basándose únicamente en lo que admitió en su discurso, en su comportamiento pueden contemplarse tres tipos de culpa:

Primero: “Culpa in eligendo” que es una expresión latina que puede traducirse como “culpa en la elección”. Se utiliza en el ámbito del Derecho y, en concreto, en el de la Responsabilidad Civil.

Reconocer la culpa in eligendo supone admitir que una empresa o un empresario o empleador particular es responsable de los actos que realiza un empleado en el ámbito de su labor. El motivo que se alude es que es el empleador quien eligió al empleado y que, por tanto, debe asumir la responsabilidad civil de sus actos (haberlo elegido a él y no a otro con mayor capacidad)” (Wikipedia).

Rajoy eligió, ascendió y mantuvo a Bárcenas y si la culpa in eligendo es aplicable a los administradores privados, lo es mucho más a los públicos.

Segundo: “Culpa in vigilando”, que es una expresión latina que puede traducirse como “culpa en la vigilancia”. Se utiliza en el ámbito del Derecho y, en concreto, en el de la responsabilidad civil.

Reconocer la existencia de culpa in vigilando supone admitir que una persona es responsable de los actos que realiza otra sobre la que tiene un especial deber de vigilancia. El motivo que se alude es, en concreto, el que al no haber vigilado de forma adecuada, la otra persona produjo un daño, y que, por tanto, debe asumir la responsabilidad civil de su no vigilancia.

En España, la culpa in vigilando se encuentra recogida en el artículo 1903 del Código Civil español (Wikipedia).

Rajoy no puede decir que no le consta que exista financiación irregular de su partido, porque no es alguien ajeno a la administración del partido, antes al contrario, era el responsable máximo de su buen funcionamiento, y, además, era el jefe directo de Bárcenas y su obligación era controlar sus actividades.

Tercero: Negligencia, que es descuido, omisión, falta de aplicación, y en Derecho es la falta de cuidado, equiparada en el Código Civil español a la culpa (Wikipedia). Oyéndole parece que lo que pasaba en su partido le traía al pairo y que procuraba no enterarse de lo que era cosa sabida por todos los demás.

En conclusión (y recordando como pintaba Peridis a Rajoy tumbado a la bartola) parece que queda demostrado que Rajoy es un perfecto inútil que en veinte años no ha sido capaz de enterarse de lo que hacía Bárcenas en el despacho de al lado. ¿O sí?

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