Imagen tomada: http://mosaicoderetazos.blogspot.com.es/

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Por JUAN GARCÍA CASELLES / En el siglo diecisiete, Calderón de la Barca, en “La vida es sueño”, escribía:

Cuentan de un sabio, que un día
tan pobre y mísero estaba,
que sólo se sustentaba
de unas yerbas que cogía.
«¿Habrá otro», entre sí decía,
«más pobre y triste que yo?».
Y cuando el rostro volvió,
halló la respuesta, viendo
que iba otro sabio cogiendo
las hojas que él arrojó.

Un siglo después José Cadalso, en sus “Cartas Marruecas”, se hacía cruces de cómo en España podía acumular fortuna un cocinero, mientras que dedicarse a la ciencia solo llevaba a malvivir.

Un epigrama cuyo autor no recuerdo, pero que creo que es de Bretón de los Herreros, o sea, de hace más de un siglo, nos recordaba:

Aquí vive Don Andrés,
aquel que con tanto rumbo
anda enseñando el francés,
la Gramática, la Historia
y los dedos de los pies.

Pues bien, ahora la caterva pepera quiere devolvernos a nuestros orígenes. Cuando ya todos los científicos y enseñantes hayan emigrado y los pocos que queden vayan muriéndose de hambre, habremos vuelto a nuestra historia real, la de siglos y siglos de ignorancia y desprecio a los pobres. Y es que esta gente no sabe qué hacer para salvar nuestra identidad patria.

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