Por entre unas matas, seguido de perros,
no diré corría, volaba un conejo.
De su madriguera salió un compañero y le dijo:
“Tente, amigo, ¿qué es esto?” “¿Qué ha de ser?”, responde;
“sin aliento llego…; dos pícaros galgos me vienen siguiendo”.
“Sí”, replica el otro ,”por allí los veo, pero no son galgos”.
“¿Pues qué son?” “Podencos.” “¿Qué? ¿Podencos dices?
Sí, como mi abuelo. Galgos y muy galgos; bien vistos los tengo.”
“Son podencos, vaya, que no entiendes de eso.”
“Son galgos, te digo.” “Digo que podencos.”
En esta disputa llegando los perros ,
pillan descuidados a los dos conejos.
Los que por cuestiones de poco momento
dejan lo que importa, llévense este ejemplo.

Iriarte

 

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Por JUAN GARCÍA CASELLES / Rajoy ataca a Mas mandando a los embajadores de las Españas que impidan la acción subversiva de los agentes catalanes en el extranjero y Mas contraataca pidiendo a los gerifaltes mundiales que le apoyen en su superdemocrática consulta en la que se manifieste el transversal deseo de independencia. Dale que te pego, durante meses, ambos líderes se aferran a sus posiciones irreductibles y mantienen el alma en vilo a los sufridos pobladores de Iberia.

¿Quién, en democracia, debe decidir? La cosa es clara, debe decidir el pueblo. Vale, ¿pero qué pueblo? Y aquí vienen los disgustos. Porque, ¿eso del pueblo, qué es? Por eso los politólogos inventaron aquello de la nación, con lo que la acabaron de joder, porque si lo del pueblo es confuso, lo de nación es un lío, de forma que nación, al final, parece que no es más que conjunto de los que piensan que son una nación, que son nacionalistas. Y no me vale aquello de la historia, que eso lo tiene todo el mundo, ni la lengua, ni la raza, ni nada de nada, porque naciones las hay a puñados que no cumplen (o cumplen a medias) los requisitos para serlo.

De aquí viene el follón de los nacionalismos, porque los nacionalistas catalanes dicen que la nación son todos los catalanes, mientras que los nacionalistas españoles juran que la nación son todos los españoles. ¿Quién tienen razón?

¿Quienes son los malos, los nacionales españoles o los nacionalistas catalanes? ¿Al final, que es lo que está pasando? Pues que dos redomados derechistas de mucho cuidado, pertenecientes a la misma organización internacional, representantes ambos del capitalismo internacional más feroz, se enzarzan a una terrible y apasionada discusión sobre el nacionalismo de Cataluña y de España, al tiempo que ambos llevan a cabo una inmisericorde y durísima política contra los derechos de los trabajadores de cualquier clase, etnia, sexo, religión, cultura, lengua, historia, nacionalidad… Todo esto a ellos dos (y sus secuaces) les importa un comino, porque lo único que les mueve es el capital, el beneficio, los privilegios de los ricos…

La discusión sube de tono, llena la prensa, las radios, las teles, las tertulias, apasiona al personal y mueve más gente que el propio fútbol. Así que mientras nuestros dos conejos siguen en la discusión, ellos (galgos o podencos) siguen a la suya, vulnerando derechos, manejando la justicia, destrozando la sanidad, hundiendo la educación, mandando emigrantes al extranjero, bajando las pensiones, subiendo las medicinas, expulsando a los investigadores, abandonando a los dependientes, y Dios sabe cuantas marranadas más que estarán maquinando, que lo que se pretendía desde el primer momento.

Eso sí, si no os convence lo de la nacionalidad, podéis discutir del sexo de los ángeles, que esto es una democracia.

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