Domingo 20 de cotubre de 2019 (XIX Tiempo Ordinario) / Exodo 17, 8-13; Salmo 120; 2ª Timoteo 3, 14 – 4,2; Lucas 18, 1-8

Por JOSÉ LUIS BLEDA / Ya estamos en el tercer domingo de octubre, día del DOMUND, tercer domingo del Mes Misionero Extraordinario, y aunque el tema de las lecturas no es uno de los temas clásicos misioneros, si tiene mucho que ver con la tercera dimensión que el Papa Francisco nos pedía tener en cuenta en este Mes Misionero Extraordinario: la Formación.

El Evangelio comienza precisamente indicándonos que Jesús contaba las parábolas a sus discípulos para enseñarles, lo que ya nos indica el valor didáctico de la Sagrada Escritura, ¿leemos y meditamos la Sagrada Escritura para aprender, para formarnos, para ir conformando nuestra vida a nuestra fe y seguimiento de Jesús? Lo mismo indica Pablo a Timoteo en lo que proclamamos como segunda lectura, ya que, invitando a Timoteo a permanecer en lo aprendido, nos afirma que “Toda Escritura es inspirada por Dios y además es útil para enseñar, para argüir, para corregir, para educar en la justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto y esté preparado para toda obra buena.” Tras leer esto me pregunto ¿cuántos cristianos cuando opinamos, escribimos en las redes sociales, usamos y citamos la Escritura para argüir y exponer lo que creemos y lo hacemos con el fin de que se obre el bien?

 Junto con esto, el otro gran tema de las lecturas es la oración, una oración constante, sin descanso, sin desfallecer, una oración que nace ante situaciones como las que estamos viviendo: violencia y guerra (en la primera lectura Amalec ataca a Israel), ante la indiferencia y el mal o los intereses egoístas de algunos, que llevan a que el hombre de Dios, en este caso Timoteo, tenga que juzgar e insistir a tiempo y destiempo,; ante la injusticia que no es atendida por quiénes tienen la responsabilidad de la Justicia: pensiones dignas, desahucios, precariedad,… Ante todo, una oración constante, firme, hasta que como la viuda de la parábola se consiga lo que se pide. Nos indignamos ante los catalanes y la violencia en Cataluña, ante asesinatos de nuestros mayores, violencia a la mujer, a los niños, ante las guerras en Siria, Yemen, ante las atrocidades de los que sufren persecución por su fe…, y escribimos burradas en los medios: enviar al ejército, tirar una bomba atómica… ¿Pero oramos por estas situaciones, por quienes las padecen, por quiénes las originan?

Cierto que la oración no lo es todo, en la primera lectura, ante el ataque de Amalec, Josué con menos hombres lanza un contraataque, mientras Moisés ora con los brazos levantados sosteniendo en alto el bastón. La victoria la da Dios, pero la da a través de la acción de Josué y sus hombres y de la oración de Moisés y de quiénes le ayudan a sostener los brazos en alto. La victoria es fruto de los tres: Dios, Josué y los suyos, Moisés y sus brazos en alto. De igual modo, la Misión no se logra sólo por el misionero, hace falta Dios que envía, que da la vocación, el misionero que       responde positivamente a la llamada de Dios, la comunidad eclesial que con su oración y aporte económico sostiene al misionero y a la Misión. Si falla alguno, falla la Misión, no se consigue la victoria. Podemos pensar que yo, tú, nosotros no podemos ir a la Misión, no podemos poner paz en…, pero ¿qué nos impide orar y orar por la paz? ¿lo hacemos? Si no lo hacemos ¿cómo podemos esperar que Dios nos escuche cuando en el salmo 120 le decimos que Él es nuestro auxilio?

Formarse, que no es sólo aprender, sino que como ya he señalado, implica ir dando forma, ir conformando nuestra vida, nuestra manera de actuar, para que se parezca a la de Jesús, a quién nos hemos unido por el Bautismo, nos debe llevar a ir cambiando muchas cosas en nuestro corazón y en nuestro pensamiento. Como he dicho he leído tantas barbaridades escritas por hermanos que se consideran, y son cristianos comprometidos, pidiendo el ejército, mano dura, vamos como exigiendo que Pedro Sánchez sea como un Erdogan y trate a los catalanes como a los kurdos ¿Es eso algo propio del Evangelio? ¿En qué páginas de los Evangelios se nos invita a actuar así? ¿Unos miles de detenidos y unos cientos de muertos serían la solución al problema? Otra de las cosas que se leen es a cierto político que nunca ha vivido de otra cosa que no fuera la política (su sueldo siempre ha salido de un partido político, o sea, de las subvenciones que recibe el partido) hablar contra la migración afirmando, sin probar, que los inmigrantes ilegales viven mejor que los españoles gracias a las subvenciones,.., y muchos, muchos creyentes se lo creen, y lo creen por encima de los informes de instituciones como Cáritas, que con datos y números no hacen más que mostrar la falsedad de dicho discurso ¿Jesús en el Evangelio nos habla del amor al enemigo o del ojo por ojo? ¿En qué parte de los Evangelios se nos invita a ponernos nosotros y los nuestros en primer lugar olvidando y abandonando al que sufre a su suerte?

No sé, pero creo que debía, en este día misionero, compartir esta reflexión, seguir comprometiéndome a vivir según el Evangelio, ir conformando mi vida con la de Cristo, poniéndome en manos de Aquél que es nuestro auxilio, e invitaros a ser misioneros con vuestra oración, pero también a manifestarlo con lo que escribís y pensáis. Que Dios nos bendiga y auxilie.

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