Imagen tomada de www.libertaddigital.com

Por JUAN GARCÍA CASELLES / Dice el dicho popular (ya se sabe, vox populi, vox Dei) que Dios ara derecho con surcos torcidos. Y el surco torcido hoy es Vox. Está el universo de los medios llenos de aspavientos y condenas, pero yo creo que es una muy buena noticia los 54 escaños de Vox.En primer lugar porque es llevar a la política la realidad de la sociedad española, donde el voto de ultraderecha estaba oculto dentro del PP y como no era visible
parecía que no existía. El gran mérito de Aznar fue ese, el de meter dentro de la derecha el voto del franquismo residual y el PP ha seguido utilizando esos votos para gobernar muchos años. De ahí su tradicional resistencia a condenar la dictadura. Pero esto que tanto asusta tiene sus efectos beneficiosos, como se verá.

El más llamativo es que si Vox no hubiera existido, el PP hubiera obtenido mayoría absoluta, y eso sí que era para llorar.

La aparición de Vox va a condicionar y mucho el problema catalán, porque los indepes ya no podrán llamar facha más que a los fachas y espero que tomen
conciencia de que son más brutos que ellos. En buena parte, el nacionalismo radical catalán ha despertado al nacionalismo radical españolista y éstos no se andan con
tribunales y otras pérdidas de tiempo, porque lo suyo es el paredón, que para eso está la historia, para que se sepa.

Al PP se le pone crudo el futuro, porque Vox aún tiene posibilidad de aumentar sus votos hasta conseguir unos veinte diputados más, lo que hará que las políticas
duras del PP se ablanden notoriamente.

Y, finalmente, las posibilidades de formar un gobierno casi progresista con cuatro o seis partidos distintos son grandes. Es que, ya se sabe, el miedo guarda la
viña.

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