Domingo 21 junio 2020 (XII Tiempo Ordinario | Jeremías 20, 10-13; Salmo 68; Romanos 5, 12-15; Mateo 10, 26-33

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Por JOSÉ LUIS BLEDA | Volvemos ya al Tiempo Ordinario, que acabará en noviembre, y lo hacemos con estás lecturas que nos invitan principalmente a no tener miedo, precisamente, en el Evangelio serán tres las veces en que Jesús diga a sus discípulos “no teman”.

Lo hacemos en un domingo peculiar, aquí en Honduras, que fue tierra maya, seguimos en Estado de Alerta y con toque de queda hasta el próximo domingo por el covid-19, y aunque con apertura inteligente, los casos siguen aumentando, y, encima, no son pocos los medios que nos anuncian que los mayas dieron la fecha de este domingo como la del fin del mundo o cambio de ciclo,…, espero que puedan leer esta reflexión y que nos sigamos viendo mañana, aunque si aquí no, en la vida eterna.

No tener miedo. Precisamente los tiempos actuales son tiempos de miedo: miedo a la enfermedad, al virus, a perder el trabajo, a pasar hambre, a no llegar a fin de mes, a que nos asalten, nos roben,…, son tantos los miedos y los temores. Y, como le sucedió a Jeremías, si afinamos el oído escuchamos a nuestro alrededor tantas noticias que dan miedos: conspiraciones mundiales, grupos creando virus y fabricando pandemias, que si viene el fin del mundo,…. Historias, que no entro si son ciertas o no, pero que lo único que hacen es quitarnos la paz y no nos dejan vivir el hoy, el presente, lo que tenemos y vivirlo desde el amor.

Jesús invita a sus discípulos a no temer. No temer en primer lugar porque no tenemos nada que ocultar ni de que avergonzarnos. Si seguimos a Jesús honradamente, sin mentiras ni intereses ocultos, no debemos tener nada que temer. En segundo lugar porque lo más que pueden hacernos es quitarnos la vida, matarnos físicamente, cosa que por naturaleza también nos sucederá tarde o temprano, ya que todo el que nace muere; morir para ir con Cristo no debe causarnos temor, si, el morir para siempre, el perder la vida. Y, por último, porque estamos en sus manos, en las manos de Dios, y con Dios, la vida triunfa, no hace falta nada más que mirar alrededor para ver la vida fluir, al menos, aquí, donde estoy, en La Lima, las aves, las flores, los gatos,… todo habla de vida y de Dios.

Un buen mensaje para retomar la lectura dominical del Evangelio de Mateo, e ir reiniciando la vida, volviendo a la normalidad, sin miedo, sin temores.

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